Un cuento infantil

Author: Rodrigo D. Granados . /

Hace muuuucho tiempo, en un país tan lejano que ni salía en Google Maps, un labrador se esforzaba para obtener alimento de la tierra. Era Mariano el hortelano, que araba la tierra para cosechar patatas que vendía en el mercado, y comprar a su vez, las cosas que él no podía hacer o plantar por lo pequeño de su terreno.
Mariano tenía un problema, no veía por su ojo izquierdo porque, cuando niño, se acerecó demasiado a una hoguera y una chispa fue a dar en el sitio en que los ojos guardan los colores, las luces y las sombras. Afortunadamente le quedaba el ojo derecho, y si bien con algunas dificultades, podía cumplir todas las tareas necesarias en su vida humilde y campestre.
Un infortunado día, al haber molestado sin querer a una avispa mientras trabajaba, esta clavó su aguijón en el peor lugar posible... ¡Sí, habéis adivinado!, en el único ojo de nuestro pobre hortelano. Durante un rato, pudo mirar por el agujerito; pero la hinchazón creció y creció, hasta que ya no pudo ver. Todo fueron problemas a partir de ahí; si quería recoger la siembra, no sabía si lo que cogía era una patata, una piedra o una boñiga (lo que le daba bastante asquito por cierto). Nunca llevaba dos calcetines iguales y tropezaba con los objetos que, sin haberse movido, se interponían en su camino. El carácter amable de Mariano, se tornó iracundo y empezó a poner trampas de todo tipo para vengarse de la avispa; venenos, redes, pegamentos y cosas novedosas y horribles que su furia le dictaba.
Las moscas caían como moscas, los saltamontes como saltamontes y las hormigas como hormigas (pero de más bajito). El labriego ciego y los insectos, se estaban haciendo mucho daño entre sí, en aquella guerra. La Liga Mundial de Bichos, decidió enviar una delegación de sus cuatro ejércitos; el del aire, el acuático, el terrestre y el subterráneo (estos eran los más pálidos). Daba gusto ver aquellas formaciones coloridas moverse ordenadamente y sin comerse unos a otros como siempre hacen; vistosas mariquitas, fulgurantes escarabajos; lustrosos grillos (estos eran la banda de música) y un número infinito de especies. Las avispas cerraban el desfile cabizbajas, lo que no se sabe es , si por voluntad propia o cumpliendo órdenes. Tomó la palabra una lombriz, a la que tenían que ir humedeciendo unos asistentes, al no estar acostumbrada a estar al aire libre. Dijo que todos eran uno, bichos y humanos, que vivían en un orden natural, en el que cualquier desequilibrio, era malo para todos; "si no existieran las abejas, las plantas no crecerían por no haber polinización; si se acabara con las arañas, habría tantos mosquitos, que los humanos serían ronchas con patas, y mencionó algunos países en que los mosquitos, transmiten enfermedades terribles, como "La enfermedad del sueño". Esto ocurre en países en que hay otra enfermedad: "La enfermedad del hambre", que curiosamente se cura con patatas y preguntó de viva voz: "¿ Os imagináis andar con hambre y sueño cada día?"
Finalmente firmaron un armisticio, y en pocos días, todo volvió a la normalidad; el ojo de Mariano volvió a ver y a gozar del espectáculo de la vida, y fue aún más cuidadoso con aquellos seres que no malograban sus cosechas, porque había entendido eso de; "Todos somos uno".
Los bichos volvieron a lo suyo desde que el mundo es mundo: dar la tabarra.

*********************FIN********************

Espero os haya gustado mi cuento; quiero que sepáis que, aquellos que tengáis niños, sóis libres de contárselo sin pagar derechos. Seguramente habréis notado que en este relato, no se hace mención a dios alguno, porque el autor es más bien ateo, y sólo venera a La Naturaleza, se ponga como se ponga. Si fuerais creyentes, podéis editarlo a voluntad, y donde yo pongo "Orden Natural" poner lo que os salga de ahí, de la imaginación.
Si alguien se sintiera obligado a hacer alguna contribución, podría enviar por SEUR un bote (aunque sea pequeño) de insecticida para avispas; es que me he quedado con la cara de esa hijaputa.

4 comentarios:

tequila dijo...

Me encanta!!!!
Se lo leeré a los sobris mañana. Será perfecto pues estaremos rodeados por los 4 ejércitos que menciona y alguna mutación autóctona no clasificable.

Como nos da permiso para " editarlo a voluntad" es más que probable que suprima los beneficios de las arañas, pues temo que;tras escuchar el cuento, los diablillos tengan a bien capturar algún especimen de esta especie y mostrarselo " muy de cerca" a su tita Tequila.
Estoy convencida que en agradecimiento a la tarde amena que disfrutarán mis hermanos, no tendrán ningún inconveniente en enviarle (no sé si por SEUR) a los 2 peques del grupo (D y H), para que con sus "raquetas" matamoscas den una paliza a su avispa o a quien considere (los pobres aún no tienen mucha puntería pero le aseguro; desde la experiencia, que son expertos inagotables).

Besos

tequila dijo...

y PLIÑÑÑÑ
(por si cuela)

Juan C. dijo...

Quizá peque de indiscreto pero, lo del ojo izquierdo es una metáfora? Lo siento pero es que me he quedado ahí.
Por otro lado si el cuento es literal yo no esperaría mucha solidaridad. No lo neguemos, los humanos y los insectos nos tenemos la guerra declarada. Aun dura.
Buen relato.

Saludos.
Juan C.

iruna dijo...

todavía no te he dicho que es precioso escuchar este cuento escrito. ¿por qué no lo lees en voz alta? las pantallas y los auriculares se derretirían, pero qué gusto! debe haber algún programilla que lo haga posible...

un abrazo, muchacho, y besitos