Chico quiere calcetines

Author: Rodrigo D. Granados . /

Reina

Author: Rodrigo D. Granados . /

Reina siempre buscó a un rey; pero no tuvo suerte, porque la monarquía está en horas bajas y no comparte sus delfines.
Desfilaron así por palacio, nobles y plebeyos con coronas del Burger King, para cobrar el peaje de sus sueños, y volverla al punto donde estaba.
Reina en la cocina; lava los platos con la mirada borrosa, y dando la espalda a los suyos. ¿Qué mejor lugar para llorar, que un sitio donde se borran las huellas de este crimen?
Unas manos ciñen su cintura, y siente un estremecimiento; reptan por sus costillas hasta encontrar las bocamangas de la blusa, y se deslizan con un silencio sibilante de serpiente, erizando cada milímetro cuadrado de su piel, al rozar los diamantes oscuros de su pecho.
Reina en la cama, con guantes amarillos de fregar; a medio vestir y medio aclarar, invocando a aquel vampiro de lana del recuerdo; preguntándose aún: ¿cómo se puede ser tan cabrón, y tener tanto arte?

Un cuento infantil

Author: Rodrigo D. Granados . /

Hace muuuucho tiempo, en un país tan lejano que ni salía en Google Maps, un labrador se esforzaba para obtener alimento de la tierra. Era Mariano el hortelano, que araba la tierra para cosechar patatas que vendía en el mercado, y comprar a su vez, las cosas que él no podía hacer o plantar por lo pequeño de su terreno.
Mariano tenía un problema, no veía por su ojo izquierdo porque, cuando niño, se acerecó demasiado a una hoguera y una chispa fue a dar en el sitio en que los ojos guardan los colores, las luces y las sombras. Afortunadamente le quedaba el ojo derecho, y si bien con algunas dificultades, podía cumplir todas las tareas necesarias en su vida humilde y campestre.
Un infortunado día, al haber molestado sin querer a una avispa mientras trabajaba, esta clavó su aguijón en el peor lugar posible... ¡Sí, habéis adivinado!, en el único ojo de nuestro pobre hortelano. Durante un rato, pudo mirar por el agujerito; pero la hinchazón creció y creció, hasta que ya no pudo ver. Todo fueron problemas a partir de ahí; si quería recoger la siembra, no sabía si lo que cogía era una patata, una piedra o una boñiga (lo que le daba bastante asquito por cierto). Nunca llevaba dos calcetines iguales y tropezaba con los objetos que, sin haberse movido, se interponían en su camino. El carácter amable de Mariano, se tornó iracundo y empezó a poner trampas de todo tipo para vengarse de la avispa; venenos, redes, pegamentos y cosas novedosas y horribles que su furia le dictaba.
Las moscas caían como moscas, los saltamontes como saltamontes y las hormigas como hormigas (pero de más bajito). El labriego ciego y los insectos, se estaban haciendo mucho daño entre sí, en aquella guerra. La Liga Mundial de Bichos, decidió enviar una delegación de sus cuatro ejércitos; el del aire, el acuático, el terrestre y el subterráneo (estos eran los más pálidos). Daba gusto ver aquellas formaciones coloridas moverse ordenadamente y sin comerse unos a otros como siempre hacen; vistosas mariquitas, fulgurantes escarabajos; lustrosos grillos (estos eran la banda de música) y un número infinito de especies. Las avispas cerraban el desfile cabizbajas, lo que no se sabe es , si por voluntad propia o cumpliendo órdenes. Tomó la palabra una lombriz, a la que tenían que ir humedeciendo unos asistentes, al no estar acostumbrada a estar al aire libre. Dijo que todos eran uno, bichos y humanos, que vivían en un orden natural, en el que cualquier desequilibrio, era malo para todos; "si no existieran las abejas, las plantas no crecerían por no haber polinización; si se acabara con las arañas, habría tantos mosquitos, que los humanos serían ronchas con patas, y mencionó algunos países en que los mosquitos, transmiten enfermedades terribles, como "La enfermedad del sueño". Esto ocurre en países en que hay otra enfermedad: "La enfermedad del hambre", que curiosamente se cura con patatas y preguntó de viva voz: "¿ Os imagináis andar con hambre y sueño cada día?"
Finalmente firmaron un armisticio, y en pocos días, todo volvió a la normalidad; el ojo de Mariano volvió a ver y a gozar del espectáculo de la vida, y fue aún más cuidadoso con aquellos seres que no malograban sus cosechas, porque había entendido eso de; "Todos somos uno".
Los bichos volvieron a lo suyo desde que el mundo es mundo: dar la tabarra.

*********************FIN********************

Espero os haya gustado mi cuento; quiero que sepáis que, aquellos que tengáis niños, sóis libres de contárselo sin pagar derechos. Seguramente habréis notado que en este relato, no se hace mención a dios alguno, porque el autor es más bien ateo, y sólo venera a La Naturaleza, se ponga como se ponga. Si fuerais creyentes, podéis editarlo a voluntad, y donde yo pongo "Orden Natural" poner lo que os salga de ahí, de la imaginación.
Si alguien se sintiera obligado a hacer alguna contribución, podría enviar por SEUR un bote (aunque sea pequeño) de insecticida para avispas; es que me he quedado con la cara de esa hijaputa.

El regreso del hijo... pródigo

Author: Rodrigo D. Granados . /

Todo vuelve a su cauce; ahora parece que la camarera que acusó al Sr.Dominique Strauss Khan de intento de violación, es prostituta, traficante de drogas, de dinero (y si siguen hurgando llegarán a la conclusión de que es terrorista y blasfema). No es descartable que salgan ahora testimonios de compañeros de trabajo que digan que llevaba niños disecados para merendar o alguna otra de las acusaciones tipo para hundir a alguien. Parece que el descrédito de sus declaraciones está basado en haber mentido para entrar en EE.UU y haber trampeado a la Seguridad Social; pecata minuta comparada con los masivos daños que el FMI o el Banco Mundial inflingen a los pueblos de todo el mundo. Lo que no entiendo bien, es el porqué las mentiras del ex director gerente: que estaba comiendo a la hora de autos con no sé quién; que no le había tocado un pelo a la mucama... (¡Joder, qué puntería!), no surten el mismo efecto descalificador.
Otra reflexión que me hago es que, la cosa debe estar peor de lo que yo creo si una prostituta, traficante de drogas y agente de lavado de dinero, tiene que limpiar los inodoros de un hotel para llegar a fin de mes. Casi prefiero continuar en mi humilde puesto de menesteroso agrario.
Los franceses, que son de lo más patriotero que he visto en mi vida, le recibirán seguro como quien vuelve de ganar una guerra; y en realidad la ha ganado, la de los ricos contra los pobres ...una vez más. La verdad es que no tiene mucho mérito, porque normalmente estos encuentros se saldan por goleada. Al mismo tiempo preguntaría a todos los que le recibirán bajo palio: ¿Dejarían que alguno de sus hijos fuera solo a casa de este señor?
Lo más grave de esta situación, es que nos han dicho a todos: ¡¡Cuidado con lo que haces y con quién te metes!!, porque a él le podrán costar unas monedas sus crímenes; pero a tí, te hundirán para los restos.