Idas y venidas

Author: Rodrigo D. Granados . /



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De aquí para allá, la vida se ha empeñado en empujarnos. Antes podías nacer y morir en un sitio sin haber visto nunca el aspecto que tenían los forasteros. La sociedad industrial le dio un buen meneo al mundo, y las migraciones intercontinentales comenzaron para no acabar hasta hoy.
La demografía y la poco elegante gula de los poderosos (ellos dicen competencia), instauró un nuevo orden laboral: el de las deslocalizaciones. O sea que ya, no sólo la gente emigra, sino que lo hace también el trabajo, yendo a hacer las américas muy hacia el oriente; ya sabéis aquello de: "si la montaña no va a Mahoma..."
Las fronteras ya no son un exilio o unas vacaciones, sino un trámite para reubicarnos en un mundo que se queda pequeño. Vamos camino a convertirnos en temporeros del diploma y el teclado, y hay quien piensa aliviado que al menos pesan menos que un pico y una pala

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pesar, pesan menos...pero te encorvan la espalda como si estuvieras doblado en la obra, ...y te destrozan los ojos, como si estuvieras dentro de la mina....

Estamos jodiossss jefe...

Besos

verdial dijo...

Pueden cambiar los tiempos y nuevas etapas se abren para cerrar otras... pero la esencia suele ser la misma desde el principio en el ser humano, aunque algo disfrazada.
El mismo perro pero con distinto collar.

Un abrazo

cristal00k dijo...

Pues mire vd., temporeros lo somos todos y desde que ponemos los pies en este mundo, y el que no sepa ver eso, anda a la contra propia.
América, o cualesquiera el nombre, ya estaba antes de que llegasemos y lo seguirá estando cuando nos vayamos porque que el mundo existe aun a pesar nuestro.
Y a los poderosos no sé... pero a mí me proporciona cierto alivio pensar que sus bolsillos, los de América, también aquí se quedarán... y maricón el último!
Por otra parte, forasteros puede haberlos dependiendo de donde se venga, o hacia donde se vaya...del norte del Manzanares o del oeste del Misissipi, sólo es cuestión de perspectiva, como casi todo en este mundo.
Saludos Rodrigo.

:)

VolVoreta dijo...

¿Que el mundo se queda pequeño? ¿No será que los intereses de unos pocos cada vez son mayores?

El teclado pesará menos pero es más insano, de sobra es sabido que la inactividad sube el colesterol y provoca más infartos, ergo, pronto dejaremos de emigrar para relocalizarnos.

Te dejo un beso, Rodrigo.

Maria Varu dijo...

nos deslocalizamos, sí
nos desubicamos de nuestras raíces, de nuestros entornos, de nuestros más cercanos y nos vamos sumergiendo en el desarraigo de todo, incluso de nosotros mismos.
La mayoría no conoce ni al vecino de su edificio o simplemente nos resulta un extraño, quizás en los primeros años el caminar por ese mundo sin fronteras sea un aliciente, pero con el tiempo llega uno a sobrarle tanto espacio...

un abrazo don Rodrigo

Logan y Lory dijo...

La sociedad se ha convertido para el individuo en un sistema de prisión condicionada con el salvoconducto de pernocta. Todo lo demás, son trabajos forzados a pico y pala, a tecleo o a venta sexual en la esquina (que también tienen lo suyo, las pobres)con el agravante de convencernos de que vivimos en una sociedad de p.madre.

Desubicados y perdidos, como un lobo estepario en la jungla de un New York.

Un abrazo.

iliamehoy dijo...

Idas y venidas que perpetuan la esclavitud y la invisibilidad obrera.
Pequeño se queda el mundo, y la miseria, cada vez más grande.
Una sonrisa

Luisa Arellano dijo...

Como tenía mucho atrasado por aquí y hoy he decidido dedicarme un ratito, te comento en este último tema de la página.

Veo que te cunde el campo, y me voy con los dientes larrrrgossss larrgosssssssss por no haber podido acudir a comentar en temas tan sabrosos como nos has dejado en este tiempo.

Se está a gusto en esta nueva casa tuya. Ya ves que me ausento, pero que no me voy.

Saludos para todos tus acólitos y besos.