Ella no creía

Author: Rodrigo D. Granados . /

Ella no sabía, que sus esperanzas de que todo cambiaría un día, iban a ser defraudadas; ella pensaba que hay cosas que sólo ocurren a quienes no creen que Dios protege a su rebaño, y que mientras más rebaño, más Dios. Es verdad que sus plegarias no fueron atendidas en muchas ocasiones; pero es que El Señor debe tener mucho trabajo con los dramas de otros, quizás más necesitados de atención.
Cierto es también que desoyó consejos de quienes la querían realmente; pero es que no le conocían como ella. Capaz de perdonar; de arrepentirse a su manera, y de guiar, incluso, con su mano firme, como ella ya había visto.
Ella no sabía que sus hijos, llevarían más allá su estigma, y deberían cambiar de estrategia para acabar con la peste, tras haberla visto en su desesperación última.
Ella no creía que el mal, habría de matarla un día cualquiera, él sí, y hasta se lo había dicho.

17 comentarios:

mangeles dijo...

Cambiar a quien nadie, ni él mismo, puede cambiar. ¿Por qué nos empecinaremos en querer y creer, que los demás pueden cambiar, y convertirse en los seres que nosotros deseamos que sean?. Siempre jugando a ser dioses que todo lo pueden, cuando los dioses son de marmol o madera, incluso de óleo, y se mantienen inalterables durante siglos.

Relaciones enfermas y vidas rotas.

Muy bello escrito, amigo Rodrigo.

Muchos bellos de un día radiante de sol.

Maria Varu dijo...

me uno al decir de Mangeles, creemos que con rezos, con ciertas actitudes, con vaya a Ud a saber qué cosas, vamos a conseguir nuestros deseos, nuestros objetivos, nuestras aspiraciones... es como si le pusiéramos precio y una vez pagado exigimos su cumplimiento y si no es así levantamos nuestra ira hacia lo que se interponga o nos lleve la contraria... ¡pues no Señor! las cosas no funcionan así.

Perdonamos con condiciones, nos arrepentimos a nuestra manera y lo organizamos a nuestra forma... las cosas no funcionan así, somos humanos, con grandes defectos y escasas virtudes y jugamos a ser dioses, pero sin tener poderes...

Hay que ser más humildes y aceptar más las cosas como se tercien, no por ello dejar de intentarlo o luchar por ellas.

Perdone, don Rodrigo, mi enrolle... un abrazo

Pombolita dijo...

Qué pena que muchas mujeres se metan a redentoras y crean que pueden cambiar a algunos hombres malos...
...no cambian, no se puede, además ellos siempre avisan de sus intenciones.
Hay que salir corriendo de ellos, lejos, rápido.
¡Con lo estupendo que sería que el tiro se lo pegaran ellos de entrada!

Una historia muy triste, Rodrigo.

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Las personas no cambian, y si lo hacen, lo hacemos, es a peor. En mi vida no conocí nadie que por amor cambiase, quizás se pudieron reinventar los primeros días, pero luego algo estalla, y sale el yo verdadero, ese que deberíamos mostrar todos siempre, y al principio, para no engañar a otros que sí llevan la verdad y la muestran, sea ésta la que sea.
Cuando se está bajo la influencia de un ser del pleistoceno, no se puede ver nada. Yo nunca confíe a dios mi designio, que era el intentar sacar de donde no había, darme mil veces con la misma puerta, y ver que al otro lado, rugía un monstruo de mil cabezas. Le cortas una, y sale otra.
No deberíamos empeñar la vida y la energía que tenemos en intentar cambiar a las personas. Pero la vanidad de uno quiere jugar hasta el final el juego, y claro, el final es viejo como la vida, no vale la pena romperse por alguien que no lo merece.
Ella sabe que los demás, pueden casi conocerle tanto como ella, porque estos seres muestran mil caras bonitas, pero si rascas un poco, encuentras la de siempre, la del horror.
Dicen que hay un tiempo para todo, y que finalmente, cuando las máscaras caen, podemos retirarnos satisfechas de: haberlos desenmascarado, y de saber que el tiempo es un bien valioso, y no hay que perderlo intentando ver la cara bella de algo podrido, porque no la hay. Cada persona necesita su tiempo para reconocoer sus errores, y unos, lamentablemente, necesitamos mas tiempo que los demás.
Un escrito precioso y triste, pero real como la vida misma. Ay, esas vendas que no caen nunca, ni con el golpe mas duro asestado en plena cara...
Le dejo un beso enorme, y las gracias por haberme hecho una vez mas reflexionar.

iliamehoy dijo...

Todos cambiamos, aunque a veces no lo sabemos, o no lo aceptamos.
Maldita confianza que nos aleja de la razón y en un día cualquiera nos mata.
Maldita la creencia que nos infunde agallas para pensar que si los demás se adaptan, la vida nos regalará un estado de gracia.
Hay que ver cómo hurga usted con pocas palabras.
Una sonrisa

Logan y Lory dijo...

Los maltratadores no cambian. Su idea es poseer y dominar y si tienen que hacerlo bajo el dominio del terror, de los golpes y de la humillación y desprecio absoluto por sus víctimas lo hacen. Es tal el poder que tienen que hasta consiguen hacerles creer a ellas que las quieren... hasta que ese "amor" la mata.

Tremendo y real tu texto de hoy.

Un abrazo.

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Oye, flaco, que me he pasado tres pueblos con el testamento que te he dejado en forma de coment.. bueno, ya sabes, que me has pillado sensible... y lokaaaaaaa¡¡¡
Que te cuides, mucho.
BSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Mariola dijo...

Hay mujeres que se ciegan porque no saben qué hacer, cómo reaccionar, están anuladas, solas, sin autoestima, no tienen a nadie o eso creen, y lo único que tienen las mata en vida, y acaba matándolas literalmente, suerte que no ocurre siempre.

Lo peor de todo, como siempre, el silencio de los que saben o intuyen y no dicen nada. El silencio es cruel.

Besito

biografias dijo...

Seguramente ella pertenecía a "los olvidados" de Dios, de ese Dios que cuando menos te lo espera descarga sobre tu cabeza la espada de Damocles, asún a sabienda de tus alabanzas y de tus sacrificios.
Pobre de sus hijos que llevarán su estigma, y pobre de ella, que no cree en el mal.

Ni imaginas lo familiares y cercanas que me han resultado tus letras.

Saludos para ti.

luzbelguerrero dijo...

¡PLÍÑ! un diez DON RAMIRO
Parece que habemus epidemia; brutos ha habido siempre; canallas haberá hasta un día después del apocalipsis nau; pero queda claro que cuando los problemas fecundan la neurona de estos, es cuando más florecen los Neanderthales
Otra cifra para poner en la cuenta de los avariciosos, que por hacer caja, no dudan en abrir la de Pandora
El deterioro de la economía, hace que vivan juntos leones y cervatillas... y luego pasa lo que pasa

VolVoreta dijo...

No hay más sordo que el que no quiere oir.

Te dejo un beso, Rodrigo.

PIZARR dijo...

Lo primero agradecer tu comentario que me permite conocer tu casa y poder disfrutar de tus escritos, aunque lo haga en un momento en el que como decía en mi entrada el tiempo me impide disfrutar de este mundo como pude hacerlo en los años anteriores.

La verdad es que esas letras y ese "ella no quería" por desgracia en los últimos tiempos representan a muchas mujeres...

Un saludo desde el Mundo de los sueños

cristal00k dijo...

De los periódicos:
Desde Enero hasta hoy 19 mujeres han fallecido(sólo en este país)asesinadas a manos de sus parejas.

No me imagino que sucedería si los asesinados fuesen 19 taxistas o 19 joyeros (a los que deseo larga vida). Pero seguro que pasaría algo más que NADA...

En fin, Don Rodrigo, es más de lo mismo.¿A quién le importa?

Abrazos y gracias por hacerlo patente.

Alicia dijo...

A veces amar tiene un coste cruel. El otro lado del espejo existe y es oscuro amigo... y atravesarlo, inexplicablemente, es una gran tentación, aún a pesar de las múltiples advertencias y señales.


Y muchas veces, la madriguera del Conejo Blanco termina por convertirse en prisión y desgraciadamente alguna vez en tumba inesperada.

Dele recuerdos a Luzbel y cuídese Rodrigo.

cristal00k dijo...

Puede ser King size?
Pos eso, que gracias!

tequila dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tequila dijo...

Un escrito que hace pensar y pensar; de esos que se transforma cuanto más lo lees, igual que una foto que cambia de tonalidades si la observas largamente.
Me pregunto si el amor? puede cegarnos de esa manera o si uno lo vive de acuerdo a su forma de ser (el que es ciego lo es en todos los aspectos de su vida).
Varias ideas planteadas me llaman poderosamente la atención por la contundencia y certeza que tienen: la confianza ciega en el ser amado que hace que nuestro cerebro entierre las señales “disonantes” percibidas; lo fácil que resulta “ver” en las vidas ajenas; y los peros que todos parecemos encontrar a nuestros actos (el implícito “ se lo advertí” con el que termina su escrito). Las relaciones de pareja nos vuelven narcisistas: somos el guardián de secretos, el privilegiado observador ante el que se desnuda la auténtica esencia del ser amado, el arnés que evitará la caída e incluso ayudará a alcanzar la cima anhelada. El problema radica en si estos intereses son compartidos por la parte contraria, o nos creamos expectativas que; de una manera u otra, terminan por alejarnos del elegido (normalmente huimos hartos de ser amados, cual Dulcineas que no somos).
Las alarmantes cifras de violencia de género en nuestro país nos preocupan a todos. Su escrito plantea algunas de las posibles causas que llevan a no evitar tales situaciones. Antes creía que tenía que ver con el nivel social y cultural de las afectadas. Ahora evito buscar explicaciones: no importa el contexto, ni las situaciones que llevaron a tal desenlace. Lo que me angustia es no saber qué hacer para evitarlo y peor aún, que ninguna cabeza privilegiada, haya encontrado aún la solución…
Sobre las condenas en nuestro país mejor ni hablo.
Besos